// 11.04.2016 - 15.05.2016 / Sala EL CUB

RACIONALISMO LEVANTINO

David Sardaña e Íñigo Lanz


Tras dos décadas de postguerra y franquismo España empieza una apertura hacia el exterior al final de la década de los 50.

El aislamiento había hecho que las corrientes de pensamiento y artísticas no penetraran en el país y durante estos 20 años se impuso un modelo de arquitectura que ensalzaba los valores del régimen.

Con los años 60 llega la apertura definitiva del régimen hacia el exterior y con ello un boom económico basado en el turismo. Esta industria reclama construcciones (hoteles y bloques de apartamentos principalmente) orientadas a albergar al gran número de turistas procedentes tanto de España como de Europa.

Es en este momento cuando un grupo de jóvenes arquitectos adopta las características del Racionalismo, movimiento arquitectónico predominante en EEUU y Europa en la segunda mitad del SXX, para estos nuevos edificios.

El Racionalismo había comenzado a principio de siglo con Walter Groupius continuando con Mies Van der Rohe y alcanzado su máximo exponente en la figura de Le Cobursier, principalmente en su primera etapa. Es precisamente en propuestas de Le Corbusier en las cuáles se basa Juan Guardiola Gaya para plantear algunos edificios de la Albufereta de Alicante. Juan Guardiola junto con Juan Antonio García Solera son los dos principales arquitectos de lo que hemos denominado Racionalismo Levantino.

El Racionalismo Levantino adopta la manera de proyectar y los materiales del Racionalismo como el hormigón, al acero y el vidrio y los adapta a las características y necesidades locales introduciendo el ladrillo caravista como principal material de fachada.

El Racionalismo Levantino, como todo movimiento arquitectónico, tiene unas características comunes en sus construcciones que lo identifican y diferencian del resto de corrientes.

Además de las características importadas del Racionalismo arquitectónico internacional como son la desornamentación decorativa, la sinceridad de los materiales y los volúmenes de geometría perfecta, el Racionalismo Levantino tiene como señas de identidad el siguiente decálogo:

- Edificios de planta rectangular sencilla.
- Fachadas orientadas al mar y construidas a base de terrazas longitudinales.
- Barandilla metálica en terrazas y pasillos exteriores.
- Escalera exterior trasera.
- Celosía cerámica con objeto de ocultar galerías, pasillos y escaleras posteriores
- Ladrillo caravista para revestimiento de fachadas, principalmente en tonos claros
- Toldos de color vivo (verde, azul, naranja, etc.).
- Escasa decoración estructural, aunque con algún elemento decorativo diferenciador.
- Guiño a la estética castellana de moda en los interiores de la época mediante la combinación de materiales como la piedra, la madera y el mármol (p.ej. rojo Alicante).
- Repetición geométrica como elemento decorativo.

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